En verdad
no recuerdo el año. Estaba en la universidad, así que debe haber sido 1992 o por ahí. Por alguna razón, tuve
que venir a Santiago, al centro, a
hacer algún trámite para mi abuela. Me sobraba un rato, así que aproveché de ir
al Paseo Ahumada, en ese entonces el
epicentro absoluto del comercio metropolitano. Además de impresionarme con los
juegos Diana (flippers y videos en
una escala desconocida en la V región),
lo que recuerdo más vivamente es el local principal, la casa matriz de la Feria del Disco, en Ahumada casi con Huérfanos. Un subterráneo, un piso a nivel de calle, y un segundo
piso, llenos de cassettes, CDs, videos, y más. Las tiendas de discos de Viña y Valparaíso no se le parecían en nada. Era estar en un sueño, en el
paraíso de cualquier melómano. Recuerdo haber tenido en la mano (no comprado,
porque en ese entonces no había presupuesto) CDs que ni siquiera sabía que existían…
En 1995 me vine a trabajar a Santiago. Pleno centro, Morandé casi con Huérfanos. Es decir, apenas a dos cuadras de la Feria del Disco. Con mis primeros sueldos, fui comprando un montón de CDs que
siempre quise tener, como el score de Batman
de Danny Elfman. Claro que a esas
alturas, la Feria del Disco ya era
una cadena, con locales en los malls y en regiones. Sin embargo, el local de Ahumada seguía siendo lo máximo.
Muchísimas tardes pasé a hacer hora ahí después del almuerzo, antes de volver a
la rutina laboral.
La casa
matriz de la Feria del Disco fue
mutando. Por ahí por 1998 me enteré
que en el segundo piso tenían videoclub (para arrendar VHS, nada menos), y ahí
fue donde conseguí las cintas para ver las primeras películas de Kevin Smith: Clerks y Mallrats. Claro
que a esas alturas, ya no estaba comprando demasiados discos localmente,
cortesía de CD Now primero y de Amazon después. Y de la casilla en USA
y el Columbia Music Club, ése de “compre
12 CDs y pague medio dólar”.
Por esos
años, entró la argentina MusiMundo
al mercado local, con locales inmensos y un surtido tremendo. Y además, con
libros. Y la Feria del Disco tuvo
que cambiar, agrandar sus locales, para poder competir con el nuevo gigante del
mercado. Cortesía del colapso del cambio
argentino del 2001, MusiMundo tuvo que replegarse y volver
a Argentina para jamás regresar. A
esas alturas, uno compraba discos en cualquier parte: multitiendas, estaciones
de servicio, en fin. Pero la Feria del
Disco seguía ahí. Implementaron un plan de fidelización, pero sin demasiado
éxito.
A medidados
de la década pasada, comenzaron a reducir el tamaño de sus locales, y cambiaron
a la nueva marca FeriaMix (¿copiada
del MixUp mexicano?). A esas
alturas, yo les compraba solamente cuando tenían muy buenas ofertas como el 3x2
(recuerdo haber comprado tres BDs Pixar
por 20 lucas), discos dobles a cinco lucas (Elvis, Aerosmith, y
otros) o DVDs al mismo precio (El Ultimo
Concierto de Soda Stereo).
¿Por qué se
terminó muriendo la que era nuestra principal disquería? Puedo aventurar varias
razones, que aportaron a la caída:
- Locales en ubicaciones caras, muy grandes, y poco atractivos. El metro cuadrado en mall, o en el centro de Santiago, es carísimo. Y los locales de la Feria del Disco eran demasiado grandes (pero nunca había gente comprando). No era entretenido ir a las tiendas, salvo para hacer hora.
- Poca rapidez con productos nuevos. Muchas veces los nuevos productos que uno podía comprar ahí, como por ejemplo las temporadas de Los 80 en DVD que no llegaron sino hasta semanas después del estreno (y yo ya las había comprado en Bazuca, que también murió hace unas semanas).
- Precios inflados en demasía. Blu-Rays a 20 lucas (que los encontrabas en otras tiendas a 15 o a 12). CDs a 15 lucas… que importándolos directamente costaban 10. Y ni hablar de los videojuegos.
- Poca astucia con el canal internet. La página de la Feria del Disco era pésima y no invitaba a comprar.
Así las cosas,
nos quedamos sin la que era la cadena local más grande de venta de música. Los
grandes perdedores van a ser –como siempre- los compradores, que tendremos que
buscar un nuevo lugar para comprar discos locales (como el de la temporada 3 de
31 Minutos, que aún no lo tengo).
