lunes, 28 de marzo de 2016

Batffleck v Cosplayer

Es muy difícil reseñar imparcialmente una película acerca de dos personajes que prácticamente definieron los cómics hace casi ochenta años, más aún cuando:
  • Superman fue el primer superhéroe en tomarse la pantalla grande
  • Batman ha sido adaptado muchísimas veces (algunas mejores que otras, pero una de esas adaptaciones es una de las mejores películas de superhéroes de la historia)
  • Las películas de superhéroes ahora son un producto habitual, en términos generales de calidad regular para arriba
  • La última -supuesta- adaptación de Superman era un asco
Pero acá estoy. Fuimos, en patota familiar, a la función de las 21:30 del miércoles 23, a verla en 3D. Y acá está mi humilde opinión.

Lo bueno

¿Cuántas veces hemos visto morir a los padres de Bruce Wayne en el cine? ¿Cuántas veces hemos visto las perlas cayendo, el niño Bruce cayendo en la cueva, los murciélagos? Sin embargo, esta vez -nuevamente- la escena funciona. Snyder es -siempre lo he dicho- un excelente adaptador (cosa de ver 300 o Watchmen) y acá en la génesis del encapotado puede tomar y copiar sin problemas Batman Year One.
La película es un nuevo comienzo. Durante los créditos de apertura, finalmente se hace justicia: Batman created by Bob Kane with Bill Finger. Por primera vez en la gran pantalla, el hombre que Bob Kane escondió toda su vida adulta cobra su merecido lugar (de no ser por Finger, Batman usaría un traje rojo, un antifaz, y alas de murciélago rígidas).
El protagonista de la película es el murciélago. Su nombre va primero, el primer actor mencionado en los créditos es Affleck, el que lleva la acción es él.
Y hablando de Affleck, el tipo se manda un Bruce Wayne/Batman perfecto.Viejo, cabreado, intenso, viene de vuelta, no tiene ningún problema en transpirar odio a todo aquello que le parezca delictivo o peligroso para la sociedad. Canoso, bien vestido, su Bruce Wayne transmite autoridad y poder, mientras que su Batman, bueno, es perfecto (debe ser que es la adaptación más literal que se ha visto del personaje desde la visión de Frank Miller). Es mejor que Keaton, que -en mi opinión- era un buen Batman y un muy buen Bruce Wayne. Es mucho mejor que Bale. Batman es la persona real y Bruce Wayne es el disfraz.
A Gal Gadot no le tenía ninguna fe, lo reconozco. Cuando ví las primeras fotos dije: ¿y esta pobre desnutrida va a encarnar a Wonder Woman? Asumo mi error. Tanto de Diana Prince como de Wondy, la señorita da la nota. Me molestó un poco el acento, pero fue una cosa marginal.
Jeremy Irons haciendo de Alfred... con el debido respeto que me merece Michael Caine, Irons le pega 25 PLRs. Hace chistes sin reirse (nuevamente, todos tomados de Miller) y es el complemento perfecto al permanentemente enojado personaje principal.
Fishburne sigue siendo un excelente Perry White. Antagonista directo de Lois, y también aporta con algunos descansos humorísticos en un tono apropiado (que en una película tan larga y con tanto drama no están de más).
El diseño de producción y las CGIs están OK. Si bien lo mejor se vió en las sinopsis, aguantaron perfectamente la gran pantalla y el 3D. Reconociendo que Snyder abusa de las pantallas verdes, acá la integración real/digital se veía creíble.
El primer 80% del guión estaba parejito: presentación de los personajes, desarrollo de interacciones, construcción de un villano, luchas trianguladas, el enemigo de mi enemigo es mi amigo,
Los cameos: si, fueron eso, cameos, pero estuvieron muy bien logrados. En vez de tres escenas post créditos (que no se puede, pues ésta es solo UNA película), se le dió un mínimo de pantalla a tres nuevos personajes que se desarrollarán más adelante: Aquaman (Momoa tiene potencial), Flash (aún sin traje) y Cyborg (que sin ser alguien demasiado conocido al menos logra atención).
Repito, Snyder es un excelente adaptador, y el cómic es un medio que se traspasa naturalmente al cine. Acá (a diferencia de Man of Steel) había paño que cortar, y el director simplemente mantuvo su capacidad sobre una buena materia prima (Frank Miller modelo 1986).


Lo malo

Cavill. El tipo (no sé si por mérito propio, por dirección de Snyder, por el guión, o por intereses superiores de DC/Warner cuidando "su" propiedad) NO SE PARECE a Superman. Puede medir 1,90, puede pesar los 110 kilos de rigor, tener el pelo negro, ser musculoso, usar una S en el pecho y una capa roja, pero no da el tono. En mi opinión, sigue siendo un cosplayer sobrevalorado, un tipo que se disfraza de Superman y tiene la bendición del estudio, pero no le llega ni a los talones a Reeve (hasta Routh es más creíble). Y si con eso no bastara, su Clark Kent tampoco convence. El poco, poquísimo tiempo de pantalla que tiene lo basurean como un periodista de segunda, y no como el as del periodismo que solía/debe ser (recordemos que siempre estuvo a la par con Lois Lane, ganadora del Pulitzer).
Luthor. Si bien Hackman era ridículo, Spacey llegaba a intimidar, aún cuando su esquema de bienes raíces fuera una estupidez supina. Este Luthor post-adolescente mezcla los peores tics de Jim Carrey y de los personajes anteriores del actor (si la idea era evolucionar desde Zuckerberg, me saco el sombrero). Sigo pensando que Billy Bob Thornton sería un Luthor temible, y muchísimo más creíble.
La musiquita de Zimmer/Junkie XL para el azuloso. DC/Warner debería entender que Superman tiene un tema, una marcha, indisolublemente asociada al personaje por todo el mundo, y usarla. Mientras no suene John Williams, no hay Superman. Punto.
El último 20% del guión es un sinsentido mayúsculo. El tono de la película, hasta ahí homogeneo, se pierde en una batalla épicamente épica por el puro gusto de usar la palabra épica. Lo dije y lo repito: Snyder es un excelente adaptador, y al final se puso a adaptar bien una mala historia.
Lois Lane: que manera de meter las patas esa mujer. Si usted cree que las versiones de Margot Kidder y de Kate Bosworth eran insoportables, es porque no ha visto a Amy Adams. Insoportable.


Lo feo

Si, se supone que Gotham City es un sector de New York, y que Metropolis es otro. Pero, ¿en serio era necesario ponerlas tan cerca? ¿De qué tamaño es el DCU?
¿Y el comisario Gordon? ¿Batman activa la bati-señal el mismo para llamarse?
Además del poco balance dentro del guión, hay una serie de errores enormes. Todos relacionados con el proceder de Batman (obvio, si él es el personaje principal) (no voy a comentar los errores acá para no arruinarle la experiencia a quienes aún no la han visto).
La película va, en mi opinión, de más a menos. El comienzo es soberbio, pero poco a poco comienza a desinflarse. El abuso del recurso de "era un sueño" también cansa (¿cuántos sueños hay? ¿4? ¿5? Y además, ¿sueños dentro de un sueño?). Está bien, hay que darle el gusto a los fans, pero también hay que mantener la coherencia.


Mi impresión final

Para ir cerrando, la película no es mala. Si hacen la suma entre lo bueno, lo malo y lo feo, da positivo. Repito, no es mala. Es hasta buena. Entretenida, si. Sobre la media de las películas de superhéroes actuales, probablemente. ¿La mejor? De ninguna forma. Es un avance de DC/Warner en la dirección correcta, que deja al estudio a la misma altura que estaba Marvel después de... Iron Man (o sea, hace nueve películas). ¿Es la mejor película de superhéroes de DC? Nones. The Dark Knight es mejor película ¿Borra lo malo de Man of Steel? Casi todo. ¿Se puede esperar más? Sin duda. Al menos yo quiero que DC/Warner siga en esta línea y entregue más películas mejores que ésta última.
Habiendo dicho lo anterior, creo que Snyder no se tuvo fe. La película podría haber cerrado en dos horas, resolver el primer conflicto mayor, y haber dejado servida la siguiente película: Batman/Superman, o lo que sea. Sin embargo, creo que el director optó por tirar todo a la parrilla, por si acá se acababa su aventura cinematográfica con los mejores del mundo. Quería morir en paz, pero olvidó que a veces... menos es más. Un poquito menos épica, un final un poco menos forzado, un apretón de manos, y a esperar lo siguiente.
El problema es que no tengo ni la menor idea de a qué va a echar mano Snyder ahora. Ya agotó dos de las mejores historias de Batman, y dos de las más populares de Superman.
Como sea, se ganó el beneficio de la duda. Ahí estaremos para la tercera parte (y que Affleck se apure con las batipelículas protagonizadas y dirigidar por el mismo, ¡por favor!I.

viernes, 4 de abril de 2014

#HIMYMFinale... Not legen -wait for it- dary!

Siempre me ha gustado ver TV. Pero hasta el 2006, nunca había podido ver una serie de TV completa y en orden. Ya vi completas las británicas Coupling e IT Crowd (ambas cortísimas, la primera la ví de golpe porque tenía años y la segunda en la medida que fueron apareciendo los episodios). Y de las yanquis, empecé a ver el 2011 House MD desde el episodio 1 hasta que terminó, el año pasado vi completa Sex and the City, y entre octubre 2013 y marzo 2014 vi Friends de un paraguazo.

Y esta es la historia de cómo vi, por primera vez, una serie entera desde el año 1. Corría el año 2006. Segundo semestre. Período de cambios en mi vida. Y, por ahí, en medio de todo -porque la nerditud sigue- Ariel me avisó de esta "nueva" serie de TV gringa que había que ver: How I Met Your Mother (en adelante, HIMYM). Aún no largaba la segunda temporada, así que era un buen momento para incorporarse. El mismo me pasó un par de discos con los episodios, y partí. Si no me equivoco, fue cuando estaba asilado en su departamento, viéndolos en el notebook. O quizás fue recién instalados en la Embajada de Huérfanos de la JLI, con Carlos.

Cuento corto, había dos rostros familiares en la serie. La pelirroja de la flauta de American Pie, y... Doogie Houser. Y pensé para mis adentros que la serie no me iba a cuajar por esa simple y sencilla razón: por muy rubio que apareciera el personaje, Neil Patrick Harris siempre sería Doogie Houser. Tremendo error de mi parte. En cinco minutos, NPH ya no estaba asociado al joven prodigio de la medicina, sino al rey de New York: Barney Stinson.

Completaban el reparto tres rostros, en ese entonces, completamente desconocidos: Cobie Smulders, Jason Segel, y Josh Radnor.

La premisa de la serie (una historia de amor en reversa) era interesante. Los personajes eran entretenidos, con buenos díalogos. Había abundantes referencias pop, a Star Wars y a Superman, lo que siempre es un valor extra para el ñoño. Y los secundarios eran increíbles, partiendo por Ranjit. Y en la tele no había nada que llamara la atención -The Big Bang Theory no comenzaría sino hasta el año siguiente-, salvo Heroes (y todos sabemos cómo terminó eso). Cuento corto, HIMYM se convirtió en LA serie a ver. Y quién era The Mother era la duda a resolver.

El primer capítulo era redondo. La química Ted/Robin quedó establecida desde el principio. Y también la diferencia de sus tiempos. Toda la primera temporada fue muy entretenida, básicamente porque en cada capítulo presentaban un nuevo rasgo de los personajes. Quizás si el mejor episodio de la serie fue el 13 de esa temporada, Drumroll Please, cuando Ted encuentra a la que -quizás- fue la más seria aspirante al puesto de The Mother hasta el final de la temporada 8: Victoria (Ashley Williams), la que rápidamente se va a estudiar a Alemania, dejándole libre la pista a una Robin que no estaba muy interesada en Ted... a menos que Ted estuviera con alguien (cualquier parecido con Rachel en Friends es mera coincidencia, y no es la única con aquella serie). Y con Ted contento y emparejado, los problemas comienzan para Marshall con su separación -forzosa- de Lily.

Hasta ahí, todo bien. Mucho flashback, un tono cercano, y personajes muchísimo más queribles/soportables que Rachel/Mónica/Phoebe/Joey/Chandler/Ross (mal que mal, HIMYM es descendiente directa de Friends). El único personaje que es realmente una caricatura en trazo gruesos es Barney, pero eso quedó claro desde el momento uno, y permitió que el personaje evolucionara con el tiempo.

La segunda temporada (2006/2007) introdujo un par de temas recurrentes a lo largo de la serie: la apuesta entre Marshall y Barney, según la cual el primero se ganó el derecho a darle cinco cachetadas al segundo (las que se distribuyeron en las temporadas siguientes); la canción de The Proclaimers 500 Hundred Miles en el viejo auto de Marshall; y el oculto pasado de Robin como la estrella del teen pop canadiense Robin Sparkles. Y como si con eso no bastara, Lily y Marshall arreglaron sus problemas y se casaron. Como si alguien hubiera podido dudarlo. Y, obviamente, Ted y Robin no pudieron llegar a ninguna parte producto de las diferencias entre lo que cada uno de ellos quiere. Y hasta ahí llegó su historia romántica propiamente tal.


La tercera temporada (2007/2008) tuvo un cameo relevante: Enrique Iglesias como Gael, un surfista argentino que Robin conoció en terreno (porque de acuerdo a los guionistas, Argentina está en el Caribe, y hay chozas en la playa). Y aparece el primer elemento asociado a The Mother: el paraguas amarillo. Pero mientras tanto, Ted conoce, y se enamora de, Stella. Y si bien no es Victoria, ni tampoco Robin, yo -al menos- pensé que ella podría ser The Mother. Dato anecdótico, esta temporada (2007) fue la más corta de todas, producto de la huelga de guionistas de ese año en la TV yanqui.Y a esas alturas, prácticamente todos mis amigos seguían la serie (más de una vez vimos un episodio nuevo juntos frente a una pizza y unas cervezas) y todos queríamos saber quién "#%&/# sería The Mother.

En el período 2008/2009, la cuarta temporada tuvo altibajos: por un lado, Ted sufrió el que podría ser su desengaño más fuerte, cuando Stella lo dejó en el altar. Por otro, hubo personajes/momentos memorables (como The Naked Man). Y tras la desilusión, volvió a aparecer una ex-novia de su época universitaria, Karen. Pero tampoco funcionó, y entró en una fase de amigos-con-privilegios con Robin. Todo, al tiempo que la carrera de Ted como arquitecto no iba de la mejor manera. Pero Ted no estaba contento con ninguno de los dos cambios. Y si bien la temporada fue bastante floja, el final fue prometedor, con Ted literalmente saltando a un nuevo destino, hacer clases (en vez de ejercer como arquitecto). Y lo del salto no era una mala metáfora.

A esas alturas, el mundo se dividía entre quienes veíamos la serie y quienes no. Y al momento de conocer gente nueva, el que la chiquilla en cuestión estuviera familiarizada con la serie era un buen punto a considerar.

La serie flojeaba. La cuarta temporada no había ido a ninguna parte. Y cuando algunos pensábamos que HIMYM sería cancelada en cualquier momento, entramos en la segunda mitad de la serie. Y esta nueva temporada, la quinta (2009/2010) comienza con el primer encuentro entre Ted y The Mother, en una clase en la universidad. Claro que en la clase errada. Y sin que Ted (ni menos nosotros, el público) la viera. Y comienza la primera historia entre Robin y... Barney. Si, Barney Stinson. El mismo del Bro Code y del Playbook, encontró la horma de su zapato, pero no duraría. Ambos entraron en una relación letárgica, Barney engordó... hasta su magistral regreso al final del episodio 5 de esa temporada, con la música de Peter Gunn de fondo.

Y la historia siguió, y apareció Cindy (ya en la temporada seis, 2010/2011), que compartía departamento con The Mother, de quien vimos... una pantorrilla. Y Zoey, que hasta el año anterior aparecía en TV como una de las internas del Dr. House, se presenta como candidata al puesto. Pero tampoco era ella. Y Marshall/Lily se enfrentan a un par de dolores: por un lado, tienen problemas para tener hijos... y por otro, el papá de Marshall muere. A esas alturas, ya con seis temporadas en el cuerpo, uno le tenía cariño a los personajes y los acompañaba en su dolor. En fin.

La séptima temporada, 2011/2012 fue enteramente de Barney y su madurez, con su compromiso con Quinn, una stripper. ¿Despecho? ¿Amor? ¿Deseo de sentar cabeza, de demostrar algo? Obviamente esa nave no llegó a puerto, pero abrió el camino para nuevas posibilidades en la serie. Y, también lo hizo la flamante paternidad de Marshall y Lily, que permitió ver a los personajes en otro frente y -también- resolver temas pendientes con sus respectivos padres.

Y las últimas dos temporadas, por extraño que parezca, cubrieron nada más que un fin de semana en tiempo real: el del matrimonio de Barney y Robin. Si, exactamente. Todo comenzó donde debió haber terminado: en Farhampton, la estación -imaginaria- de trenes, al inicio de la temporada ocho (2012/2013). Y la temporada cierra por ahí cerca: en otra estación de trenes, en la que en el último capítulo de la temporada, The Mother (finalmente con un rostro, el de Cristin Milioti) pide un boleto para Farhampton. Finalmente, tras ocho años de espera, vimos la cara de la futura Sra. de Mosby. Y sabemos que va rumbo a encontrarlo.


Y así llegamos al 2013/2014, a la última temporada, a estirar el chicle un poco más. Con Jason Segel habiendo protagonizado (y producido) varias películas grandes, incluida The Muppets. Con Cobie Smulders como parte del reparto de las películas de héroes Marvel. Con Neil Patrick Harris como un nombre en el espectáculo yanqui, animando los Emmy. Los años no pasaron en vano, para los actores ni para los personajes. Y las horas dentro del fin de semana de la boda seguían pasando, y todos iban conociendo a The Mother (y con cada pequeño momento más apropiada nos parecía para Ted), y todo bien hasta el capítulo 22, cuando finalmente Barney y Robin se casan. Y, de una buena vez, Ted la deja ir, da el paso que necesitó dar desde el episodio uno de la temporada uno para poder seguir con su vida. Mismo capítulo en el que se le dió un cierre a varios de los personajes secundarios, de modo de no dejar cabos sueltos. Todo lo que termina bien, está bien.

El final, Last Forever parts I and II, tuvo de todo y estuvo muy cerca de ser perfecto. Pero tuvo -en mi opinión- un par de caídas. La primera, el innecesario, desprolijo, y acelerado desperfilamiento del personaje de Barney. Tanto crecer, para nada. O quizás realmente creció... quizás -como a muchos les pasa- el evento que definió su vida fue algo casual, más allá de su control. Pero podríamos haber pasado eso por alto.

Y ya en el final, en el minuto 40 del último episodio (doble)... luego de 210 episodios, de 4827 minutos, de un 99,94% de avance, Ted ve a The Mother, bajo el paraguas amarillo, rememora lo que será su vida con ella (recordemos que todo esto lo cuenta Ted desde el año 2030). Y sabemos lo que va a pasar. Sabemos que ella es la madre de sus hijos. Sabemos cómo le propondrá matrimonio. Sabemos de su primera cita. Sabemos mucho. Pero todo eso es futuro. Ese momento, el paraguas, la lluvia, es el presente. Es el momento que hemos esperado por casi nueve años. Es la historia de amor que Ted se merece, que se ganó con todos los golpes, las decepciones, con una mujer que -por lo que hemos aprendido- es su pareja perfecta, su compañera ideal, su partner, su amiga, su amor. Y en ese momento, en ese hola final y la cámara alejándose y el tren pasando, está el final de la serie. Pantalla a negro, How I Met Your Mother. Créditos. Fin.

Los dos minutos que vinieron después... estaban de más. Pero bueno. Los creadores y guionistas de la serie deben haber tenido sus razones. Yo me quedo con que la serie terminó con Ted y Tracy (que así se llamaba The Mother, Tracy McConnell, TM, mismas iniciales) finalmente conociéndose, y con que Ted disfrutó con la felicidad que se ganó a pulso. Y una vida juntos.

Y los vamos a echar de menos. Los chistes, los flashbacks, el bar, el departamento, el Bro Code, el Play Book, GNB, Tim Gunn como el sastre de Barney, los trajes, hasta las pistolas láser, 500 Hundred Miles, awesome, legen -wait for it- dary, los dobles... Va a ser extraño el próximo septiembre, cuando comience la temporada de las series gringas, y no ver de nuevo esta historia... pero bueno, para algo está Netflix y las primeras cinco temporadas. Total, con gente que uno conoce, las mismas historias se pueden volver a escuchar una y otra vez!

miércoles, 29 de enero de 2014

Y se murió la Feria del Disco...




En verdad no recuerdo el año. Estaba en la universidad, así que debe haber sido 1992 o por ahí. Por alguna razón, tuve que venir a Santiago, al centro, a hacer algún trámite para mi abuela. Me sobraba un rato, así que aproveché de ir al Paseo Ahumada, en ese entonces el epicentro absoluto del comercio metropolitano. Además de impresionarme con los juegos Diana (flippers y videos en una escala desconocida en la V región), lo que recuerdo más vivamente es el local principal, la casa matriz de la Feria del Disco, en Ahumada casi con Huérfanos. Un subterráneo, un piso a nivel de calle, y un segundo piso, llenos de cassettes, CDs, videos, y más. Las tiendas de discos de Viña y Valparaíso no se le parecían en nada. Era estar en un sueño, en el paraíso de cualquier melómano. Recuerdo haber tenido en la mano (no comprado, porque en ese entonces no había presupuesto) CDs que ni siquiera sabía que existían…



En 1995 me vine a trabajar a Santiago. Pleno centro, Morandé casi con Huérfanos. Es decir, apenas a dos cuadras de la Feria del Disco. Con mis primeros sueldos, fui comprando un montón de CDs que siempre quise tener, como el score de Batman de Danny Elfman. Claro que a esas alturas, la Feria del Disco ya era una cadena, con locales en los malls y en regiones. Sin embargo, el local de Ahumada seguía siendo lo máximo. Muchísimas tardes pasé a hacer hora ahí después del almuerzo, antes de volver a la rutina laboral. 



La casa matriz de la Feria del Disco fue mutando. Por ahí por 1998 me enteré que en el segundo piso tenían videoclub (para arrendar VHS, nada menos), y ahí fue donde conseguí las cintas para ver las primeras películas de Kevin Smith: Clerks y Mallrats. Claro que a esas alturas, ya no estaba comprando demasiados discos localmente, cortesía de CD Now primero y de Amazon después. Y de la casilla en USA y el Columbia Music Club, ése de “compre 12 CDs y pague medio dólar”.



Por esos años, entró la argentina MusiMundo al mercado local, con locales inmensos y un surtido tremendo. Y además, con libros. Y la Feria del Disco tuvo que cambiar, agrandar sus locales, para poder competir con el nuevo gigante del mercado.  Cortesía del colapso del cambio argentino del 2001, MusiMundo tuvo que replegarse y volver a Argentina para jamás regresar. A esas alturas, uno compraba discos en cualquier parte: multitiendas, estaciones de servicio, en fin. Pero la Feria del Disco seguía ahí. Implementaron un plan de fidelización, pero sin demasiado éxito.



A medidados de la década pasada, comenzaron a reducir el tamaño de sus locales, y cambiaron a la nueva marca FeriaMix (¿copiada del MixUp mexicano?). A esas alturas, yo les compraba solamente cuando tenían muy buenas ofertas como el 3x2 (recuerdo haber comprado tres BDs Pixar por 20 lucas), discos dobles a cinco lucas (Elvis, Aerosmith, y otros) o DVDs al mismo precio (El Ultimo Concierto de Soda Stereo).



¿Por qué se terminó muriendo la que era nuestra principal disquería? Puedo aventurar varias razones, que aportaron a la caída:


  1. Locales en ubicaciones caras, muy grandes, y poco atractivos. El metro cuadrado en mall, o en el centro de Santiago, es carísimo. Y los locales de la Feria del Disco eran demasiado grandes (pero nunca había gente comprando). No era entretenido ir a las tiendas, salvo para hacer hora.
  2. Poca rapidez con productos nuevos. Muchas veces los nuevos productos que uno podía comprar ahí, como por ejemplo las temporadas de Los 80 en DVD que no llegaron sino hasta semanas después del estreno (y yo ya las había comprado en Bazuca, que también murió hace unas semanas).
  3. Precios inflados en demasía. Blu-Rays a 20 lucas (que los encontrabas en otras tiendas a 15 o a 12). CDs a 15 lucas… que importándolos directamente costaban 10. Y ni hablar de los videojuegos.
  4. Poca astucia con el canal internet. La página de la Feria del Disco era pésima y no invitaba a comprar. 


Así las cosas, nos quedamos sin la que era la cadena local más grande de venta de música. Los grandes perdedores van a ser –como siempre- los compradores, que tendremos que buscar un nuevo lugar para comprar discos locales (como el de la temporada 3 de 31 Minutos, que aún no lo tengo).