viernes, 4 de abril de 2014

#HIMYMFinale... Not legen -wait for it- dary!

Siempre me ha gustado ver TV. Pero hasta el 2006, nunca había podido ver una serie de TV completa y en orden. Ya vi completas las británicas Coupling e IT Crowd (ambas cortísimas, la primera la ví de golpe porque tenía años y la segunda en la medida que fueron apareciendo los episodios). Y de las yanquis, empecé a ver el 2011 House MD desde el episodio 1 hasta que terminó, el año pasado vi completa Sex and the City, y entre octubre 2013 y marzo 2014 vi Friends de un paraguazo.

Y esta es la historia de cómo vi, por primera vez, una serie entera desde el año 1. Corría el año 2006. Segundo semestre. Período de cambios en mi vida. Y, por ahí, en medio de todo -porque la nerditud sigue- Ariel me avisó de esta "nueva" serie de TV gringa que había que ver: How I Met Your Mother (en adelante, HIMYM). Aún no largaba la segunda temporada, así que era un buen momento para incorporarse. El mismo me pasó un par de discos con los episodios, y partí. Si no me equivoco, fue cuando estaba asilado en su departamento, viéndolos en el notebook. O quizás fue recién instalados en la Embajada de Huérfanos de la JLI, con Carlos.

Cuento corto, había dos rostros familiares en la serie. La pelirroja de la flauta de American Pie, y... Doogie Houser. Y pensé para mis adentros que la serie no me iba a cuajar por esa simple y sencilla razón: por muy rubio que apareciera el personaje, Neil Patrick Harris siempre sería Doogie Houser. Tremendo error de mi parte. En cinco minutos, NPH ya no estaba asociado al joven prodigio de la medicina, sino al rey de New York: Barney Stinson.

Completaban el reparto tres rostros, en ese entonces, completamente desconocidos: Cobie Smulders, Jason Segel, y Josh Radnor.

La premisa de la serie (una historia de amor en reversa) era interesante. Los personajes eran entretenidos, con buenos díalogos. Había abundantes referencias pop, a Star Wars y a Superman, lo que siempre es un valor extra para el ñoño. Y los secundarios eran increíbles, partiendo por Ranjit. Y en la tele no había nada que llamara la atención -The Big Bang Theory no comenzaría sino hasta el año siguiente-, salvo Heroes (y todos sabemos cómo terminó eso). Cuento corto, HIMYM se convirtió en LA serie a ver. Y quién era The Mother era la duda a resolver.

El primer capítulo era redondo. La química Ted/Robin quedó establecida desde el principio. Y también la diferencia de sus tiempos. Toda la primera temporada fue muy entretenida, básicamente porque en cada capítulo presentaban un nuevo rasgo de los personajes. Quizás si el mejor episodio de la serie fue el 13 de esa temporada, Drumroll Please, cuando Ted encuentra a la que -quizás- fue la más seria aspirante al puesto de The Mother hasta el final de la temporada 8: Victoria (Ashley Williams), la que rápidamente se va a estudiar a Alemania, dejándole libre la pista a una Robin que no estaba muy interesada en Ted... a menos que Ted estuviera con alguien (cualquier parecido con Rachel en Friends es mera coincidencia, y no es la única con aquella serie). Y con Ted contento y emparejado, los problemas comienzan para Marshall con su separación -forzosa- de Lily.

Hasta ahí, todo bien. Mucho flashback, un tono cercano, y personajes muchísimo más queribles/soportables que Rachel/Mónica/Phoebe/Joey/Chandler/Ross (mal que mal, HIMYM es descendiente directa de Friends). El único personaje que es realmente una caricatura en trazo gruesos es Barney, pero eso quedó claro desde el momento uno, y permitió que el personaje evolucionara con el tiempo.

La segunda temporada (2006/2007) introdujo un par de temas recurrentes a lo largo de la serie: la apuesta entre Marshall y Barney, según la cual el primero se ganó el derecho a darle cinco cachetadas al segundo (las que se distribuyeron en las temporadas siguientes); la canción de The Proclaimers 500 Hundred Miles en el viejo auto de Marshall; y el oculto pasado de Robin como la estrella del teen pop canadiense Robin Sparkles. Y como si con eso no bastara, Lily y Marshall arreglaron sus problemas y se casaron. Como si alguien hubiera podido dudarlo. Y, obviamente, Ted y Robin no pudieron llegar a ninguna parte producto de las diferencias entre lo que cada uno de ellos quiere. Y hasta ahí llegó su historia romántica propiamente tal.


La tercera temporada (2007/2008) tuvo un cameo relevante: Enrique Iglesias como Gael, un surfista argentino que Robin conoció en terreno (porque de acuerdo a los guionistas, Argentina está en el Caribe, y hay chozas en la playa). Y aparece el primer elemento asociado a The Mother: el paraguas amarillo. Pero mientras tanto, Ted conoce, y se enamora de, Stella. Y si bien no es Victoria, ni tampoco Robin, yo -al menos- pensé que ella podría ser The Mother. Dato anecdótico, esta temporada (2007) fue la más corta de todas, producto de la huelga de guionistas de ese año en la TV yanqui.Y a esas alturas, prácticamente todos mis amigos seguían la serie (más de una vez vimos un episodio nuevo juntos frente a una pizza y unas cervezas) y todos queríamos saber quién "#%&/# sería The Mother.

En el período 2008/2009, la cuarta temporada tuvo altibajos: por un lado, Ted sufrió el que podría ser su desengaño más fuerte, cuando Stella lo dejó en el altar. Por otro, hubo personajes/momentos memorables (como The Naked Man). Y tras la desilusión, volvió a aparecer una ex-novia de su época universitaria, Karen. Pero tampoco funcionó, y entró en una fase de amigos-con-privilegios con Robin. Todo, al tiempo que la carrera de Ted como arquitecto no iba de la mejor manera. Pero Ted no estaba contento con ninguno de los dos cambios. Y si bien la temporada fue bastante floja, el final fue prometedor, con Ted literalmente saltando a un nuevo destino, hacer clases (en vez de ejercer como arquitecto). Y lo del salto no era una mala metáfora.

A esas alturas, el mundo se dividía entre quienes veíamos la serie y quienes no. Y al momento de conocer gente nueva, el que la chiquilla en cuestión estuviera familiarizada con la serie era un buen punto a considerar.

La serie flojeaba. La cuarta temporada no había ido a ninguna parte. Y cuando algunos pensábamos que HIMYM sería cancelada en cualquier momento, entramos en la segunda mitad de la serie. Y esta nueva temporada, la quinta (2009/2010) comienza con el primer encuentro entre Ted y The Mother, en una clase en la universidad. Claro que en la clase errada. Y sin que Ted (ni menos nosotros, el público) la viera. Y comienza la primera historia entre Robin y... Barney. Si, Barney Stinson. El mismo del Bro Code y del Playbook, encontró la horma de su zapato, pero no duraría. Ambos entraron en una relación letárgica, Barney engordó... hasta su magistral regreso al final del episodio 5 de esa temporada, con la música de Peter Gunn de fondo.

Y la historia siguió, y apareció Cindy (ya en la temporada seis, 2010/2011), que compartía departamento con The Mother, de quien vimos... una pantorrilla. Y Zoey, que hasta el año anterior aparecía en TV como una de las internas del Dr. House, se presenta como candidata al puesto. Pero tampoco era ella. Y Marshall/Lily se enfrentan a un par de dolores: por un lado, tienen problemas para tener hijos... y por otro, el papá de Marshall muere. A esas alturas, ya con seis temporadas en el cuerpo, uno le tenía cariño a los personajes y los acompañaba en su dolor. En fin.

La séptima temporada, 2011/2012 fue enteramente de Barney y su madurez, con su compromiso con Quinn, una stripper. ¿Despecho? ¿Amor? ¿Deseo de sentar cabeza, de demostrar algo? Obviamente esa nave no llegó a puerto, pero abrió el camino para nuevas posibilidades en la serie. Y, también lo hizo la flamante paternidad de Marshall y Lily, que permitió ver a los personajes en otro frente y -también- resolver temas pendientes con sus respectivos padres.

Y las últimas dos temporadas, por extraño que parezca, cubrieron nada más que un fin de semana en tiempo real: el del matrimonio de Barney y Robin. Si, exactamente. Todo comenzó donde debió haber terminado: en Farhampton, la estación -imaginaria- de trenes, al inicio de la temporada ocho (2012/2013). Y la temporada cierra por ahí cerca: en otra estación de trenes, en la que en el último capítulo de la temporada, The Mother (finalmente con un rostro, el de Cristin Milioti) pide un boleto para Farhampton. Finalmente, tras ocho años de espera, vimos la cara de la futura Sra. de Mosby. Y sabemos que va rumbo a encontrarlo.


Y así llegamos al 2013/2014, a la última temporada, a estirar el chicle un poco más. Con Jason Segel habiendo protagonizado (y producido) varias películas grandes, incluida The Muppets. Con Cobie Smulders como parte del reparto de las películas de héroes Marvel. Con Neil Patrick Harris como un nombre en el espectáculo yanqui, animando los Emmy. Los años no pasaron en vano, para los actores ni para los personajes. Y las horas dentro del fin de semana de la boda seguían pasando, y todos iban conociendo a The Mother (y con cada pequeño momento más apropiada nos parecía para Ted), y todo bien hasta el capítulo 22, cuando finalmente Barney y Robin se casan. Y, de una buena vez, Ted la deja ir, da el paso que necesitó dar desde el episodio uno de la temporada uno para poder seguir con su vida. Mismo capítulo en el que se le dió un cierre a varios de los personajes secundarios, de modo de no dejar cabos sueltos. Todo lo que termina bien, está bien.

El final, Last Forever parts I and II, tuvo de todo y estuvo muy cerca de ser perfecto. Pero tuvo -en mi opinión- un par de caídas. La primera, el innecesario, desprolijo, y acelerado desperfilamiento del personaje de Barney. Tanto crecer, para nada. O quizás realmente creció... quizás -como a muchos les pasa- el evento que definió su vida fue algo casual, más allá de su control. Pero podríamos haber pasado eso por alto.

Y ya en el final, en el minuto 40 del último episodio (doble)... luego de 210 episodios, de 4827 minutos, de un 99,94% de avance, Ted ve a The Mother, bajo el paraguas amarillo, rememora lo que será su vida con ella (recordemos que todo esto lo cuenta Ted desde el año 2030). Y sabemos lo que va a pasar. Sabemos que ella es la madre de sus hijos. Sabemos cómo le propondrá matrimonio. Sabemos de su primera cita. Sabemos mucho. Pero todo eso es futuro. Ese momento, el paraguas, la lluvia, es el presente. Es el momento que hemos esperado por casi nueve años. Es la historia de amor que Ted se merece, que se ganó con todos los golpes, las decepciones, con una mujer que -por lo que hemos aprendido- es su pareja perfecta, su compañera ideal, su partner, su amiga, su amor. Y en ese momento, en ese hola final y la cámara alejándose y el tren pasando, está el final de la serie. Pantalla a negro, How I Met Your Mother. Créditos. Fin.

Los dos minutos que vinieron después... estaban de más. Pero bueno. Los creadores y guionistas de la serie deben haber tenido sus razones. Yo me quedo con que la serie terminó con Ted y Tracy (que así se llamaba The Mother, Tracy McConnell, TM, mismas iniciales) finalmente conociéndose, y con que Ted disfrutó con la felicidad que se ganó a pulso. Y una vida juntos.

Y los vamos a echar de menos. Los chistes, los flashbacks, el bar, el departamento, el Bro Code, el Play Book, GNB, Tim Gunn como el sastre de Barney, los trajes, hasta las pistolas láser, 500 Hundred Miles, awesome, legen -wait for it- dary, los dobles... Va a ser extraño el próximo septiembre, cuando comience la temporada de las series gringas, y no ver de nuevo esta historia... pero bueno, para algo está Netflix y las primeras cinco temporadas. Total, con gente que uno conoce, las mismas historias se pueden volver a escuchar una y otra vez!

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